Smart packaging: envases inteligentes del siglo XXI

smart packaging o envase inteligente

Como ya sabemos, los envases ayudan a proteger los productos de su interior y ayudan a alargar su vida útil. Pero, ¿y si nos pudieran aportar información útil sobre su almacenamiento, calidad o procesamiento? En el siguiente artículo, hablaremos de los smart packagingenvases inteligentes: una nueva generación de packaging.

Vamos a empezar definiendo los smart packaging como aquellos envases que, a parte de ofrecer protección, interactúan con el producto y nos comunican información útil sobre las propiedades del mismo con la ayuda de indicadores o dispositivos monitorizados (etiquetas, tintes o esmaltes)

Por ejemplo, ya existen envases que cambian de color cuando su contenido varía sus características organolépticas, un método muy útil para conocer a simple vista si el producto pierde sus cualidades, si hay alguna fuga o si simplemente está en mal estado.

Gracias a ello, los smart packaging, satisfacen los requisitos de los clientes actuales y contribuyen a reducir los casos de intoxicaciones y el desperdicio de alimentos en buen estado.

El sistema más utilizado a día de hoy es el indicador de temperatura que varia, sólo si la temperatura programada durante su procesamiento se sobrepasa o si está por debajo de los niveles exigidos. Además, existen los indicadores de tiempo-temperatura que generalmente los podemos encontrar en forma de etiquetas que actúan por reacciones físicas y químicas.

Por otra parte, a diferencia de los envases inteligentes existen los envases activos, que a pesar de interactuar con el alimento para aumentar su vida útil, no ofrecen información adicional al consumidor. En este caso, incorporan sustancias que absorben oxígeno, etileno, humedad, dióxido de carbono, sabores u olores.

Presentan dos mecanismos de actuación: introducción del elemento activo en el interior del envase junto con el producto (en una bolsita, sobre o etiqueta) e incorporación del elemento activo en el propio material del envase en forma de aditivo (se libera al alimento o que absorbe alguna sustancia de forma controlada en el interior del envase).

Una de las tendencias de envasado más grandes en la actualidad es el de los envases caloríferos, los cuales actúan a través de reacciones exotérmicas gracias a una piedra caliza y agua pura. Son envases que se calientan solos: una solución para poder comer caliente en ocasiones puntuales, como en excursiones o salidas a la montaña, a la playa o a cualquier otro lugar, sin necesidad de utilizar ninguna fuente calorífica habitual.

Asimismo, existen envases de de frío al instante que enfrían el packaging mediante la incorporación de un condensador, un colector de vapor y un desecativo a base de sal. Este es el caso de ICETEC, una compañía coreana que comercializa en masa una nueva lata autoenfriable “Self-Cooling Can” de forma que puedes tomarte una bebida fría en cualquier momento y en cualquier lugar.

De igual modo, aparecen los envases con aviso acústico: una empresa Noruega (TORO) ha fabricado un envase que emite una aviso acústico cuando la preparación que se ha introducido en el microondas está preparada. Genial idea ¿verdad?

En definitiva, el interés por la comodidad, la calidad de los productos y el crecimiento de nuevas tecnologías hacen que la demanda de este tipo de envases sea cada vez más grande. Es muy probable que en unos años sea un compañero habitual de nuestra compra diaria ¿Te imaginas un envase que desprenda luz cuando su alimento este fresco?…todo es posible!

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